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Comprender y tratar los Trastornos Alimenticios en Adolescentes

La adolescencia es una etapa de importantes cambios físicos, emocionales y sociales. Durante estos años, la relación con el cuerpo y la alimentación puede verse influida por las transformaciones propias de la edad, la presión social, los comentarios sobre la apariencia, las redes sociales, las experiencias familiares y la manera en que el adolescente percibe su propia imagen. En algunos casos, estas dificultades pueden evolucionar hacia una relación problemática con la alimentación y el propio cuerpo.

Los trastornos de la conducta alimentaria pueden manifestarse de diferentes maneras y no siempre son fáciles de reconocer. Pueden incluir una preocupación intensa por el peso o la apariencia, restricciones alimentarias, episodios de pérdida de control al comer, conductas compensatorias o una percepción negativa y persistente del propio cuerpo. Es importante comprender que no se trata simplemente de querer adelgazar, comer mucho o tener poca voluntad. Son dificultades que pueden afectar el bienestar psicológico, social y físico del adolescente y requieren una evaluación profesional adecuada.

Preocupación excesiva por el peso o la apariencia

“Detrás de cada conducta que preocupa suele habitar una necesidad que aún no aprende a nombrarse.”

En el día a día: Se observa repetidamente en el espejo, se preocupa por cómo se ve con determinada ropa o evita determinadas actividades porque siente que su cuerpo no es adecuado.

1. ¿Cómo pueden manifestarse los problemas alimenticios?

No todos los adolescentes presentan las mismas señales. Algunas conductas pueden ser visibles, mientras que otras pueden permanecer ocultas durante mucho tiempo.

El adolescente puede comenzar a prestar una atención constante a su cuerpo, peso o apariencia.

Restricción o evitación de alimentos

Puede aparecer una reducción progresiva de determinados alimentos o una preocupación excesiva por lo que se consume.

En el día a día: El adolescente comienza a evitar comidas con amigos o familiares, inventa excusas para no comer o muestra una preocupación cada vez mayor por los alimentos que considera «buenos» o «malos».

Comer en respuesta a emociones

Las emociones también pueden influir en la manera en que una persona se relaciona con la comida.

En el día a día: Después de sentirse triste, ansioso, frustrado o solo, el adolescente puede recurrir a la comida como una manera de buscar alivio emocional y posteriormente sentirse culpable.

Preocupación constante por la comida

El adolescente puede comenzar a pensar frecuentemente en lo que ha comido, lo que comerá o en cómo compensar determinadas comidas.

En el día a día: El adolescente observa fotografías en redes sociales y piensa:

«¿Por qué yo no me veo así?»

2. Cuando la imagen corporal afecta la autoestima

Durante la adolescencia, la percepción del propio cuerpo puede tener una fuerte relación con la autoestima.

Las comparaciones con compañeros, influencers o modelos presentes en redes sociales pueden generar expectativas poco realistas sobre cómo debería verse una persona.

En el día a día: Una comida familiar que antes era una experiencia normal comienza a convertirse en una fuente de preocupación, ansiedad o culpa.

Cuando la alimentación empieza a ocupar demasiado espacio mental, puede ser necesario buscar orientación profesional.

Esto puede generar un ciclo:

Emoción intensa → conducta alimentaria → alivio momentáneo → culpa o malestar → nuevas emociones difíciles.

Poco a poco puede comenzar a sentirse menos atractivo, menos aceptado o menos valioso debido a su apariencia.

Es importante trabajar la idea de que el valor de una persona no depende de cumplir un determinado estándar físico.

a woman eating a sandwich

El adolescente no es su problema alimenticio

Es importante evitar reducir a una persona a su conducta alimentaria.

Un adolescente puede estar atravesando dificultades con la alimentación y, al mismo tiempo, seguir siendo una persona con sueños, capacidades, amistades, intereses y proyectos.

La intervención debe evitar los juicios y centrarse en comprender qué está ocurriendo.

En lugar de preguntar únicamente:

«¿Por qué haces esto?»

puede ser más útil comenzar preguntando:

«¿Qué estás viviendo?»

«¿Cómo te estás sintiendo?»

«¿Qué está siendo difícil para ti?»

«¿Cómo podemos ayudarte?»

A woman standing in the street with a skateboard
A woman standing in the street with a skateboard

Da el primer paso

Si has observado cambios importantes en la alimentación, preocupación constante por el cuerpo, sentimientos frecuentes de culpa al comer o un deterioro en el bienestar emocional de un adolescente, buscar orientación profesional puede ser un primer paso importante.

No es necesario esperar a que el problema se vuelva más grande para pedir ayuda. Escuchar, comprender y actuar a tiempo también es una forma de cuidar.

Mg. Bartolo Conto Mirhta

Buscamos que cada persona conecte con nuestro enfoque y encuentre en la terapia un espacio para conocerse, comprender sus emociones y fortalecer su bienestar. Creemos que cada paso hacia el autocuidado y el crecimiento personal contribuye a construir una vida más equilibrada y consciente.

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